martes, 3 de julio de 2012

Música criolla y afroperuana

La cultura musical criolla y afroperuana se inicia con la llegada de los españoles y los esclavos africanos que fueron traídos por ellos. La cultura musical criolla en Lima construye de manera constante una identidad propia, transformando los géneros musicales y patrones estéticos importados. Desde la presencia de valses de origen vienés, mazurcas, jotas españolas, continuando con la influencia de la música francesa e italiana, la cultura popular limeña se fue perfilando a través de la transformación y decantación de géneros, de tal manera que, aun asumiendo las modas correspondientes a cada época, se gestaron y desarrollaron algunas formas musicales que llegan hasta fines del siglo XX y que identifican lo limeño. Cada momento histórico, desde la época colonial hasta ahora, fue plasmándose de diferentes maneras la cultura musical a través de los instrumentos musicales utilizados, las formas y contenidos del canto, los bailes.
Entre los géneros más importantes, cultivados en el siglo XX se encuentran el vals peruano, la marinera limeña o canto de jarana, el tondero y el festejo.


Conjuntos y dúos

El nacimiento del siglo XX encontró a Lima en medio de un arduo trajín musical. Los cantantes de entonces buscaban voltear la página del viejo waltz vienés, ya en agonía. Francisco Ferreyros, bohemio y popular solista de entonces, cantaba a pulmón limpio en la Alameda de los Descalzos temas decisivos: "Luis Pardo", "Celaje", "China Hereje" o "Ídolo". No era raro que eso ocurriese. Las retretas públicas y los musicales de los teatros habían creado un público fervoroso que oía a sus intérpretes con no poca pasión. Eso hizo posible que un dúo de cantantes del distrito del Rímac, Eduardo Montes y César Manrique, fueran llevados a Nueva York en 1911 por la Casa Holtig y Cía. El fin era grabar discos para la Columbia Phonograph & Company. Aquel dúo produjo un total de noventa y un discos de 78 rpm, con 182 temas, todos de la llamada Guardia Vieja, generalmente autores anónimos que nunca pensaron en ese lujo estrafalario de los derechos de autor. Los discos grabados se vendieron en Lima inmediatamente. Fue el primer dúo en abrazar la fama.
En la segunda mitad de la década de 1930 brillaba Rosita Ascoy, "La Limeñita". Años más tarde congregaría a su hermano Alejandro, su eterna segunda voz y guitarra. Ambos eran menudos, sin arrogancia y muchos decían que sus registros de voz eran más bien modestos y que su guitarreo no salía del tundete. Pero la emoción, el sentimiento con que cantaban, su cuidadosa elección de temas de la Guardia Vieja, los hicieron inmortales. Contemporáneos de Felipe Pinglo, el dúo Costa y Monteverde, conformado por Jorge Costa y Ángel Monteverde, fue uno de los más extraordinarios de su época. Los guapeos criollos de Jorge Costa hicieron historia. Tímidas y hogareñas, estaban Las Limeñitas, las hermanas Graciela y Noemí Polo. Ellas frecuentaban también los tabladillos de Radio Nacional y Radio Lima, pero nunca recalaron en la bohemia. Como otros cantantes de la época, ellas habían sido descubiertas por el prolífico pianista Filomeno Ormeño, que con Lucho de la Cuba, pianista también, acompañaban y arreglaban a cuanto cantante con proyecciones se paseaba por las radios.
Algo después, en la década del 1940 aparecen otros conjuntos criollos, estimulados por las grabaciones hechas en Chile y Argentina. En Lima se grababa en un modesto estudio al lado de las vías del tranvía, por lo que cada vez que este pasaba, se estropeaba la grabación. En esta década brillaron Los Chalanes del Perú y Los Trovadores del Perú, quienes fueron los primeros conjuntos peruanos en ser aclamados también en el extranjero.
A mediados de la década surgió el dúo Los Morochucos formado por Augusto Ego Aguirre y Luis Sifuentes, que al fallecer Sifuentes, se convertiría a partir de 1947 en trío con Alejandro Cortez y Óscar Avilés. Este trío, liderado por su director y fundador Augusto Ego-Aguirre, fue conocido como "Los Caballeros de la Canción Criolla", por la tierna y elegante voz de Alejandro Cortez y fue muy popular entre los sectores acomodados de la sociedad.
A lo largo de la historia, muchos conjuntos de música criolla han sido y son admirados, pero sólo dos de ellos fueron idolatrados por el pueblo y tuvieron un éxito masivo y apoteósico: el trío entre Los Embajadores Criollos (1949-1952) y el dúo Los Troveros Criollos (1952-1955).
Los Embajadores Criollos, formados en 1949, estuvieron integrados por Rómulo Varillas, Carlos Correa y Alejandro Rodríguez. Provistos de temas melodramáticos en el límite del llanto "Víbora", "El Tísico", llegaban a sus audiciones en la radio en elegantes autos Studebaker o Mercury, excitando el griterío de sus fanáticos que los esperaban en la calle. Rómulo Varillas, impar primera voz del conjunto, quien tenía una gruesa cadena de oro en el tobillo, que lucía al poner el pie en una silla para sostener su guitarra. Algo paradójico: en 1998 Romulo Varillas de Los Embajadores Criollos murió en la pobreza extrema, víctima de su bohemia excesiva y Alejandro Cortez de Los Morochucos, en extrema soledad y olvidado por quienes antes lo adularon y aclamaron.
A comienzos de la década del 50, la canción criolla deambulaba entre la jarana estridente y el quejido plañidero de Los Embajadores, hasta que en 1952 aparecieron Los Troveros Criollos, el dúo formado por "El Carreta" Jorge Pérez y Luis Garland. En un hábil cambio de manos, se dedicaron a interpretar primero un amplio repertorio de canciones alegres, como Cirilo Murruchuca, Un Zapatero celoso" y otros, luego aumentado con valses del compositor Mario Cavagnaro, hechos en replana de barrio. Tremendo suceso. Fueron aclamados por el pueblo, principalmente por los jóvenes quienes se identificaron con ellos y con su mensaje alegre y optimista. Su alegría sencilla y contagiosa los paseó por la popularidad, rompiendo todos los records de ventas. Claros ejemplos son los valses: "Yo la quería Patita" y "Carretas aquí es el Tono".
Esta puerta abierta por Los Troveros Criollos condujo a la aparición de otros grupos, como el trío Los Romanceros Criollos, que siguió la senda de la música criolla alegre, pícara pero no destemplada. Julio Álvarez, Guillermo Chipana y Lucas Borja, que debutaron en 1953, pronto compartieron fama y salas de radio con los anteriores grupos. Emblema suyo fue China hereje.
La popularidad de estos grupos era aumentada, al ir mucho a la radio y grabar otros discos quincenalmente. Eso daba para que la policía disolviese a los entusiastas que siempre abordaban a los músicos y para que estos viviesen bien, sin tener que hacer ninguna otra cosa más que cantar. Entonces "Radio La Crónica" o "Radio América" podían poner doce horas de música criolla continuada, sin perder sintonía. La jarana no solo estaba en Lima sino en el país entero. Eso lo probaron Los Dávalos en 1954, dos hermanos arequipeños que debutaron cantando "Melgar", el segundo himno de su tierra. Su tono quejumbroso y regionalista los identificó con la Ciudad Blanca. Con los años viajaron a Nueva York y se quedaron a vivir allá, como dioses vivos de la colonia peruana.
En 1956 surge otro gran trío, Los Troveros Criollos, tal vez el conjunto criollo más versátil y completo de la historia, que sobresaliera prácticamente en todos los géneros de la música criolla, aunque brillaban interpretando marineras limeñas. Los Troveros Criollos estuvieron integrados en su segunda fase (1956-1962) por Lucho Garland, Humberto Pejovés y Pepe Ladd. Inolvidables sus valses Luis Pardo, Romance en la Parada y Rosa Té, tema con el cual ganaran el Festival Cristal de la Canción Criolla en 1960. Su extraordinario repertorio, que incluye la versión original del vals El Rosario de mi Madre, fue re-descubierto sólo el 2010, cuando se digitalizaron y publicaron por primera vez sus temas. Ello ha causado un renacimiento de este gran conjunto. Junto con el otro gran conjunto Fiesta Criolla, fueron los grupos predominantes en la segunda mitad de esa década.
Pocos después, en 1957, apareció el mejor dúo mixto que se recuerde el de Irma Céspedes y Oswaldo Campos. Irma tenía una voz privilegiada. De Oswaldo se admite que fue una de las mejores segundas voces del criollismo. Ellos eludieron los temas que maltrataban a la mujer con sus letras, algo frecuente entonces por la influencia de los temas de Los Embajadores Criollos, para enraizarse en la tradición. Cantaron juntos muchos años.
Como dúos, trios y agrupaciones destacaron los siguientes:
  • Alma Criolla, Agrupación formado por: Carlos Honores Pando, Víctor Flores Sales, Jorge Ibáñez Pizarro y Emilio Newman.
  • Las Criollitas, dúo formado por las primas Eloísa Angulo y Margarita Cerdeña.
  • Los Trigo, dúo formado por los hermanos Carlos Alfonso y Zoila Trigo.
  • Las Limeñitas, dúo formado por las hermanas Graciela y Noemí Polo.
  • Los Chamas, trío conformado por los hermanos Rolando y Washington Gómez y Óscar Bromley.
  • Los Morochucos, dúo conformado por: Augusto Ego Aguirre y Luis Sifuentes.
  • Los Kipus, trío formado por: Genaro Ganoza, Paco Maceda y Carmen Montoro.
  • Los Favoritos, dúo conformado por: Noemí Polo y Alejandro Cortéz.
  • Fiesta Criolla, agrupación formada por: Panchito Jiménez, Óscar Avilés (luego Roberto Velásquez), Humberto Cervantes, Pedro Torres, Arístides Ramírez.
  • Los Dávalos, dúo formado por los hermanos Víctor y José Dávalos.
  • Irma & Oswaldo, dúo conformado por Irma Céspedes y Oswaldo Campos.
  • Los Pallas, trío conformado por: Manuel Zambrano, Hugo Pajuelo y Fidel Córdova.
  • Perú Negro, agrupación conformada por: Lucila y Ronaldo Campos, Carlos "Caitro" Soto, Línder Góngora, Isidoro Izquierdo, Guillermo Nicasio, Eusebio "Pititi" Sirio, Julio Algendones y Orlando Soto.
  • Los Cholos, dúo conformado por: Miguel Cabrejos y Víctor Gadea.
  • El Trío Cristal, agrupación conformada por: Guillermo Chipana, Rufino Echenique y Samuel Altuna.
  • Los Trovadores del Norte.
  • Los Govea, dúo conformado por los hermanos: Alejandro y Ricardo Govea.
  • Los Ardiles, agrupación conformada por los hermanos: Eddie, Federico, Jaime y Carlos Ardiles.
  • Los Bohemios, dúo conformado por: Santiago Caballero y Víctor Mendoza.
  • Los Aguirre, agrupación conformada por los hermanos: Mercedes, Maritza, Enrique y Alfredo Aguirre.
  • Los Zañartu, agrupación conformada por los hermanos: Julissa, Elena, Luis y Antonio Zañartu.
  • Cuarteto Perú, agrupación conformada por los hermanos: Luis y Jesús Martínez, Jaime y Ricardo García.

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